Década de los sesentas, Estados Unidos. El asesinato de Martin Luther King, presidencia de Kennedy, liberales versus conservadores, y The Doors rompiéndola en los rankings de las radios nacionales. Estamos en los sesentas y nos encontramos con una Angelina Jolie de veintantos años compartiendo pantalla con Winona Ryder. Un match insuperable que, además de sexy, termina siendo catastrófico.
Inocencia interrumpida está lejos de ser la mejor película de todos los tiempos, de ganarse el puesto en algún puesto de ranking cinematográfico, o de ser mencionada en alguna lista de películas obligatorias para cualquier postulante a cinéfilo o a crítico. No, inocencia interrumpida no es una joya, ¿y qué?
La trama puede resultar débil, sobre todo en el desenlace. Roza el happy end, deja algunos vacíos en la historia y su mensaje no termina de redondearse. Al grano: Susana Kaysen (Winona Ryder) ingresa a una clínica psiquiátrica para pacientes de clase medio alta por un cuadro esquizofrénico leve. La pasa pésimo, hasta que se cruza con Lisa (Angelina Jolie) y... le va peor. La historia es la adaptación del libro de memorias de Susana Kaysen (no es casualidad que la protagonista lleve el mismo nombre), y expone la realidad de un centro psiquiátrico, y con ello, la vida de las pacientes. Los giros dramáticos son rápidos y en algunos casos, predecibles. El tratamiento, en su mayoría, impecable. En cuando a la fotografía, no aspira a ser una obra de arte y no tiene por qué hacerlo: es sincera y eso es lo que importa.
El inicio está repleto de links que tejen el presente con el pasado y con la percepción de la protagonista. En cuestión de minutos, nos dibujan una radiografía del estado mental de Susana Kaysen. Los recursos que enlazan los flash backs con el resto de la trama son precisos y mantienen la expectativa. En síntensis: dan en el clavo.
Notable, sí. Extraordinario, no. Repito: ¿y qué?
La actuación de Winona Ryder, por otro lado, es formidable: no hay exageraciones, sino juegos de miradas. El suspenso se activa solo con un primer plano y gestos sutiles y mínimos. Basta con mirarla a los ojos, para darse cuenta que algo anda mal, para rozarle las narices a la ambivalencia, para encontrarnos con la esencia del personaje. Entre tanto, Angelina Jolie, se convierte en un monumento a la contradicción, en tres arquetipos enfrentados a muerte: la villana, la anti heroína, y la chica de las buenas intenciones. Su personaje es, de lejos, el mejor logrado y a la vez, el más complejo. Susana encarna la simpleza, mientras que Liza es mil personalidades en una. Es la clase de tipa que se juega el pellejo por las causas justas y sin embargo, dispara verdades a quema ropa sin reparos, sin filtro, sin piedad. No le importan las consecuencias y no existe otra compasión que no sea para sí misma. La muerte no le mueve un pelo, tampoco el drama ajeno -si es que la víctima no comparte sus principios.
Inocencia interrumpida es sincera, rápida y escalofriante. Sus interpretaciones son genuinas y logradas; su manejo de tiempos, eficaz. Una combinación interesante, potenciada por la sensualidad de Angelina Jolie y el ángel de Winona Ryder. Y si a esto le agregamos una marcada atracción que se sortea entre la admiración y lo sexual, entre ambas protagonistas; nos encontramos frente a un éxito rotundo. Seamos honestos: a todos nos mueve el morbo. Mucho más si se trata de Angelina Jolie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario